
Patagonia se reconstruye: la ciencia al servicio de un turismo más sostenible tras los incendios

El siniestro obligó a evacuar a más de 700 turistas y afectó tanto a comunidades locales como a circuitos turísticos consolidados. Consciente de la importancia de recuperar no solo el ambiente, sino también la experiencia de quienes visitan la región, el gobierno de Río Negro solicitó la colaboración del CONICET, que convocó a más de veinte especialistas para diseñar un plan integral de manejo, prevención y restauración.
Restaurar la naturaleza para recuperar la experiencia turística


Los científicos trabajan en distintas áreas que impactan directamente en el turismo. Entre ellas, el cálculo de la severidad del incendio —clave para saber qué zonas podrán regenerarse de manera natural y cuáles necesitarán reforestación—, el análisis de suelos, la recolección de semillas nativas de lenga en el Cerro Otto, y la planificación de nuevas estrategias de uso público que garanticen la seguridad de senderistas y visitantes.
“El turismo en la Patagonia está íntimamente ligado a la calidad de sus paisajes. Restaurar los bosques y humedales es indispensable para que viajeros de todo el mundo sigan encontrando aquí un destino único y sostenible”, explica Javier Grosfeld, coordinador del proyecto.
Seguridad para residentes y visitantes

Otro eje fundamental es la gestión de riesgos ambientales post-incendio. Según el investigador Gustavo Villarosa, del IPATEC (CONICET-UNCo), los incendios aumentan la vulnerabilidad de los suelos y elevan la probabilidad de aludes, deslizamientos o inundaciones, fenómenos que pueden afectar rutas, pasarelas y senderos turísticos.
Por ello, se está desarrollando un sistema de monitoreo con drones, observaciones de campo y participación ciudadana, que servirá como base para implementar una alerta temprana que proteja tanto a los residentes como a los turistas.
Turismo sostenible como motor de recuperación
La propuesta no se limita a devolverle al área su belleza escénica: busca también repensar el turismo bajo criterios de sostenibilidad. Esto incluye la planificación del uso público, la prevención de incendios a través de la educación ambiental y la participación activa de comunidades locales en la reconstrucción.
“La recuperación del área no es solo plantar árboles; es reconstruir comunidad y proyectar un turismo más consciente, donde la naturaleza se disfrute con responsabilidad”, reflexiona Grosfeld.
Un destino que apuesta a renacer

El Bolsón y sus alrededores son reconocidos por actividades como el senderismo en el cerro Hielo Azul, el avistaje de fauna, las excursiones al Lago Escondido y el turismo rural en Mallín Ahogado. Gran parte de estas experiencias se vieron interrumpidas por el incendio, pero el trabajo interinstitucional apunta a que la región vuelva a recibir visitantes en condiciones seguras y con paisajes en plena recuperación.
El “Programa Integral de Manejo de Riesgo y Restauración del incendio Confluencia” marca así un precedente: integrar ciencia, comunidad y turismo para enfrentar el desafío que impone el cambio climático y convertir la tragedia del fuego en una oportunidad de innovación.
La Patagonia, tierra de resiliencia, invita a ser testigo de su renacer: un destino que se reconstruye desde sus raíces para seguir siendo faro de naturaleza y aventura para viajeros de todo el mundo.
Fotografía: CONICET


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