
Vacaciones sobre el agua: cuánto cuesta alquilar un velero en Buenos Aires y el sur argentino
Barbi Cárcamo


El verano invita, casi de manera natural, a buscar planes vinculados al agua. Ya sea para refrescarse de las altas temperaturas o simplemente para cambiar de escenario, ríos, lagos y costas se convierten en protagonistas de la temporada. En ese contexto, hay una experiencia que sobresale por su carácter singular: pasar unas horas o varios días a bordo de un velero, combinando descanso, aventura y contacto directo con el entorno natural.
Navegar en velero implica adaptarse a espacios reducidos, convivir con lo esencial y dejar que el viento marque el ritmo del recorrido. El silencio, interrumpido apenas por el movimiento del agua y las velas, transforma el viaje en una vivencia única. A esto se suma el atractivo turístico de descubrir paisajes desde otra perspectiva: observar ciudades, costas y montañas desde el agua ofrece una mirada distinta, serena y sin el ruido de los motores. Ya sea en el Río de la Plata, la costa atlántica o el Canal Beagle, la experiencia promete recuerdos imborrables.



Claro que se trata de una propuesta premium. El costo del alquiler no sólo contempla la embarcación, sino también la presencia de un capitán o patrón que conduce el velero y el combustible necesario para el regreso a puerto en caso de falta de viento. En la mayoría de los casos, los alimentos corren por cuenta de los pasajeros, salvo en algunas excursiones de corta duración, donde suele incluirse un refrigerio.
Actualmente, existen diversas plataformas digitales para contratar este tipo de experiencias, con un funcionamiento similar al de Airbnb o Booking. Allí es posible filtrar por zona, tipo de embarcación y duración del viaje. Mientras que en las cercanías de la Ciudad de Buenos Aires predominan las salidas por horas, a medida que la oferta se aleja de la Capital Federal se vuelve más común encontrar propuestas de varios días o incluso de una semana completa.
Alquiler de veleros: opciones y precios
Los valores para alquilar un velero comienzan en los $150.000 por una salida de una hora para cuatro personas, partiendo desde el puerto de Olivos o Puerto Madero, en Buenos Aires. Esta experiencia permite apreciar la ciudad desde el río e incluye agua, café y los servicios del capitán. También se ofrecen recorridos de dos horas, que amplían el trayecto y el tiempo de navegación.

Otra alternativa es el velero de María Verónica, con capacidad para seis personas distribuidas en tres cabinas y dos baños. En este caso, el precio es de $835.874 por día, con salida desde Beccar, e incluye los servicios de una tripulación profesional a bordo.
En el extremo sur del país, Ushuaia propone una de las experiencias más completas: recorrer el Canal Beagle y la costa fueguina durante un mínimo de siete días. Esta travesía, pensada para cinco personas con comodidades para pernoctar, tiene un valor total de $17.300.451. El velero cuenta con tres cabinas para descansar y un baño, una configuración habitual en este tipo de embarcaciones. El servicio incluye al patrón que guía la navegación, mientras que los alimentos deben ser provistos por los pasajeros.

Más allá del destino elegido, alquilar un velero se presenta como una opción original para disfrutar en grupo, celebrar una ocasión especial o simplemente dejarse llevar por el viento. Ver el atardecer desde el agua, compartir una cena a bordo o despertar rodeado de naturaleza convierten esta experiencia en una forma diferente, y exclusiva, de vivir las vacaciones de verano.




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