
Mar Chiquita: la única albufera de Argentina y paraíso del pejerrey
Barbi Cárcamo


Rodeada de un paisaje agreste y encantador, esta localidad bonaerense es reconocida como “la ciudad del pejerrey”, gracias a la abundancia y calidad de esta especie tan buscada por los aficionados a la pesca deportiva. La conexión entre la laguna y el mar, a través de una bocana, favorece condiciones ideales para el desarrollo del pejerrey, también llamado “flecha de plata” por su figura estilizada y su velocidad en el agua. Las características de la albufera, buena oxigenación, alimento abundante y salinidad, hacen que estos peces alcancen un tamaño considerable y presenten un sabor particularmente apreciado.
Un destino para saborear y explorar


Mar Chiquita no solo conquista a los pescadores, sino también a quienes buscan una escapada apacible, buena gastronomía y contacto directo con la naturaleza. La cocina local gira en torno al pejerrey, protagonista indiscutido de las mesas de la zona. Puede degustarse en múltiples versiones: frito con papas, a la parrilla con limón y hierbas, rebozado con salsa tártara, en empanadas, escabeches caseros o incluso en pastas rellenas con pescado fresco.

Pero más allá de su fama pesquera, Mar Chiquita invita a sumergirse en su entorno natural con propuestas durante todo el año. Algunas de las actividades más destacadas son:
- Recorridos por la Reserva de Biosfera Parque Atlántico Mar Chiquito, donde se protegen ambientes salinos únicos, aves migratorias y flora autóctona.
- Paseos en kayak o lancha por la albufera, ideales para disfrutar de los atardeceres sobre el agua.
- Avistaje de aves, con más de 200 especies registradas, que convierte a este sitio en un punto privilegiado para los amantes de la observación.
- Playas amplias y tranquilas, perfectas para el descanso estival o para caminatas largas durante el invierno.
Un rincón sereno, seguro y natural
El entorno agreste de Mar Chiquita, con sus calles de tierra y su frondoso bosque costero, aporta un ambiente de calma difícil de encontrar en otros destinos más urbanizados. La tranquilidad, el bajo nivel de urbanización y la seguridad del lugar lo convierten en una elección ideal para quienes buscan desconectarse por completo del ritmo acelerado de las ciudades.
Naturaleza, sabor, pesca y descanso se combinan en este rincón del Atlántico argentino que, gracias a su singularidad geográfica, es mucho más que una postal: es una experiencia única.


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