
La playa como punto de encuentro: Rada Tilly volvió a vivir la fogata de fin de año
Barbi Cárcamo
El encuentro, organizado por el Municipio, reunió a familias completas, grupos de amigos y personas que se acercaron solas, en una celebración marcada por el espíritu comunitario y la cercanía. La secretaria de Cultura, María José Abeijón, destacó que la propuesta va mucho más allá de un evento recreativo y se consolida como un espacio de integración intergeneracional y fortalecimiento del lazo social.
“Es un evento que reúne a los nenes, los padres, los abuelos, las familias completas, unas con otras, juntándonos, que es la manera de sentirnos fuertes en una comunidad”, expresó la funcionaria durante la jornada.


La fogata retomó una práctica ancestral presente en distintas culturas del mundo: reunirse alrededor del fuego para compartir historias, compañía y momentos significativos. En ese marco, la actividad incorporó un gesto simbólico que invitó a reflexionar sobre el cierre de un ciclo y el inicio de otro. Los asistentes llevaron escritos sus deseos para el año próximo o aquello que querían dejar atrás, que fueron colocados en cazuelitas de barro y acompañaron la llama durante la noche.
Una tradición que había quedado en pausa durante años

Abeijón recordó que, durante muchos años, las fogatas de Año Nuevo surgían de manera espontánea en la playa como una extensión de los festejos familiares. Con el correr de las horas, se sumaban amigos, vecinos e incluso personas que estaban de paso por la ciudad. “Se convertían en un espacio de encuentro entre amigos y familias, y ya estaban instaladas como una característica de Rada Tilly”, señaló.
Con el tiempo, y a partir de una mayor conciencia ambiental, estas prácticas dejaron de realizarse, principalmente por el uso de materiales contaminantes y por cuestiones de seguridad. Sin embargo, la nostalgia permaneció viva en el relato de los vecinos. “Siempre aparecía ese ‘¿te acordás cuando hacíamos las fogatas?’, como una fiesta que no era puertas adentro, sino visible en la ciudad”, explicó la secretaria de Cultura.
Esa memoria colectiva fue el puntapié para que, desde el área de Cultura, se comenzara a trabajar en la recuperación de la tradición. A partir de entrevistas a vecinos y con el aval del Concejo Deliberante, el año pasado se concretó la primera edición luego de casi 20 años de ausencia.
“Fue una de las noches fantásticas que hay en nuestra ciudad. Mucha gente, sobre todo jóvenes y familias nuevas, no sabía que esto existía y se acercó igual”, recordó Abeijón.
Una fiesta que volvió para quedarse

La fogata realizada este sábado marcó la segunda edición consecutiva de esta nueva etapa y tuvo como objetivo consolidar nuevamente el ritual como parte de la identidad cultural de Rada Tilly.
La convocatoria volvió a ser abierta a toda la comunidad y se vivió como un espacio de encuentro entre conocidos y desconocidos, con la misma bienvenida y el mismo espíritu de celebración compartida. De esta manera, la fogata en la playa se reafirma como un evento que fortalece la memoria colectiva, recupera tradiciones y promete seguir creciendo como parte del patrimonio cultural de la ciudad chubutense.



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