
El p0asado lunes 23 de febrero, Comodoro Rivadavia conmemoró un nuevo aniversario de su fundación con actos oficiales que reunieron a autoridades, instituciones y vecinos. La jornada no solo estuvo marcada por el recuerdo del pasado, sino también por una mirada atenta al presente que atraviesa la ciudad.
Homenaje a los pioneros y a la historia fundacional
Las actividades comenzaron por la mañana frente al busto de Francisco Pietrobelli, donde se realizó la tradicional colocación de ofrendas florales. Autoridades municipales y provinciales, representantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, instituciones intermedias y vecinos destacaron el legado visionario del fundador y el espíritu de progreso que dio origen a la comunidad.

Posteriormente, el homenaje continuó en el busto del Martín Rivadavia, figura histórica que da nombre a la ciudad. Allí se recordó su trayectoria como oficial de la Armada Argentina y sus trabajos de hidrografía en el Golfo San Jorge, fundamentales para el desarrollo y conocimiento de la región.
Un mensaje de reflexión y unidad en el Tedeum
La jornada oficial incluyó el Solemne Tedeum en la Catedral San Juan Bosco, donde el obispo Jorge Luis Wagner elevó una oración por el presente y el futuro de la ciudad. El mensaje estuvo atravesado por llamados a la unidad, la esperanza y el compromiso colectivo, en un contexto social complejo que interpela a toda la comunidad.
El aniversario en un contexto desafiante
Durante los actos, el intendente Othar Macharashvili señaló que el aniversario encuentra a la ciudad en un “contexto triste”, atravesado por situaciones que impactan profundamente en los vecinos. En referencia a la catástrofe del Hermitte, explicó que el Municipio trabaja en un plan de acción técnico y profesional, remarcando que las decisiones deben basarse en criterios técnicos y no en la improvisación, mientras avanzan las tareas de reorganización y restitución de servicios en los sectores afectados.
El jefe comunal subrayó además que el aniversario debe servir para reflexionar, pero también para redoblar esfuerzos de manera colectiva, más allá de las responsabilidades individuales de las autoridades.
Cinco rasgos que definen a Comodoro Rivadavia

Más allá de los actos oficiales, el 125° aniversario es una excusa ideal para volver a mirar la ciudad y descubrir algunos rasgos que explican su identidad profunda.
1. El día que el petróleo cambió la historia
Comodoro nació como un pequeño puerto patagónico, pero en 1907 un hallazgo inesperado la transformó para siempre. El descubrimiento de petróleo no solo impulsó su crecimiento, sino que la convirtió en un símbolo del desarrollo energético argentino. Desde entonces, el “oro negro” forma parte del ADN de la ciudad.
2. Una ciudad hecha de barrios con alma propia
A diferencia de otras ciudades, Comodoro se expandió a partir de campamentos petroleros que con el tiempo se transformaron en barrios. Kilómetro 3, Astra, Diadema o General Mosconi conservan historias, clubes, tradiciones y un fuerte sentido de pertenencia que todavía hoy se siente en la vida cotidiana.
3. El viento, un vecino permanente
El viento no es solo un dato climático: es parte del carácter comodorense. Modela el paisaje, obliga a adaptarse y se vuelve tema de conversación diaria. En Comodoro, aprender a convivir con el viento es casi un rito de iniciación para quienes llegan por primera vez.
4. Un cruce de culturas en el sur
La ciudad creció gracias a la llegada de inmigrantes de distintos orígenes. Españoles, italianos, portugueses, chilenos y familias de todo el país dejaron su huella en la gastronomía, las instituciones, las fiestas y la identidad cultural. Comodoro es, en esencia, una ciudad hecha de encuentros.
5. Donde el mar se encuentra con la meseta
Pocas ciudades combinan de manera tan directa el mar y la estepa patagónica. Los acantilados, las playas urbanas y la meseta que rodea a Comodoro conforman un paisaje áspero y poderoso, tan desafiante como bello, que define su estética y su forma de habitar el territorio.
A 125 años de su fundación, Comodoro Rivadavia sigue celebrando su historia sin dejar de mirar hacia adelante. Entre memoria, desafíos y compromiso colectivo, la ciudad reafirma su identidad y renueva la voluntad de seguir construyendo su futuro en el sur argentino.












