
Coyhaique: qué hacer en un día en el corazón de la Patagonia chilena
Barbi Cárcamo


Fundada en 1929, la ciudad debe su nombre a la lengua tehuelche: “lugar apropiado para vivir” o “allí donde hay lagunas”. Su historia está profundamente ligada a la Sociedad Industrial de Aysén (SIA), una gran estancia ovina que impulsó el asentamiento de los primeros colonos a comienzos del siglo XX. Esa herencia ganadera, marcada por el viento, las ovejas y la vida rural, sigue siendo parte esencial de la identidad local.
Si la idea es pasar un día en Coyhaique y aprovecharlo al máximo, este itinerario permite combinar historia, naturaleza y sabores patagónicos en una experiencia completa.
Mañana entre historia y naturaleza


El día puede comenzar con un desayuno típico, con mermeladas caseras de calafate o rosa mosqueta, dos clásicos del sur chileno. Con energías renovadas, la primera parada es el Museo Regional de Aysén, ubicado en el sector Escuela Agrícola y emplazado en antiguas construcciones de la Sociedad Industrial de Aysén.

Declarado Monumento Histórico Nacional, este espacio resguarda piezas de gran valor patrimonial que narran la herencia de la cultura tehuelche y el proceso de colonización de la región. Además, ofrece un panorama geográfico e histórico clave para comprender la magnitud y diversidad de Aysén. Recorrer sus salas es una manera de conectarse con el pasado antes de lanzarse a explorar los paisajes que definen el presente.
Tras un almuerzo con platos tradicionales de la zona, el viaje continúa por la ruta internacional hasta el kilómetro 25, donde se encuentra el Monumento Natural Dos Lagunas, un área silvestre protegida por CONAF.

Allí, los senderos de baja dificultad invitan a internarse en bosques de ñirres y lengas, ideales para realizar trekking y observar flora y fauna autóctona. Entre los imperdibles se destacan el Mirador Laguna Escondida y el Mirador Laguna El Toro, desde donde se obtienen vistas panorámicas del entorno. Es común avistar aves como el carpintero negro y disfrutar de áreas de picnic en un ambiente de tranquilidad absoluta.
Tarde y noche con identidad patagónica

De regreso a la ciudad, una parada obligada es el Monumento al Ovejero, ubicado en la avenida General Baquedano. Esta escultura, creada por el artista Germán Montero en la década de 1940, representa a un peón rural inclinado por la fuerza de la ventisca, acompañado por sus perros, su caballo y un grupo de ovejas. Es un símbolo potente de la vida en la Patagonia y un homenaje a quienes forjaron la historia ganadera de la región.
Antes de despedir el día, vale la pena dar una vuelta por la Plaza de Armas de Coyhaique, centro neurálgico de la ciudad, ideal para caminar, descansar y observar el ritmo cotidiano de sus habitantes.
La jornada culmina con una cena que celebre los sabores de Aysén: cordero patagónico, merluza austral, nalca, morillas o frutillas amarillas pueden formar parte del menú. Para acompañar, destacan productos regionales como el Gin Tepaluma, elaborado en el norte de la región, espumante de grosellas y una creciente variedad de cervezas artesanales locales.
Naturaleza todo el año
Coyhaique es un destino que puede visitarse en cualquier estación. Cada época ofrece matices distintos: colores intensos en otoño, paisajes nevados en invierno, floraciones en primavera y días largos en verano. Siempre habrá senderos para recorrer, bosques de lengas para explorar y rincones donde la Patagonia se muestra en estado puro.
En apenas un día, esta ciudad del sur chileno permite combinar cultura, historia y naturaleza en un entorno privilegiado. Coyhaique no es solo una puerta de entrada a Aysén: es un destino que invita a quedarse, aunque sea por unas horas, en un lugar que, como su nombre lo indica, parece hecho para vivir.
Mapas Importantes de Coyhaique y la región:
Mapa de la ciudad:

Mapa de los atractivos alrededor de Coyhaique:

Mapa de la Reserva Nacional Coyhaique:






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