
“Ahora elegimos el patio y los vecinos”: Vendieron todo, transformaron un colectivo de 1995 en su casa y hoy recorren el mundo
Barbi Cárcamo


¿Quién dijo que la jubilación es para quedarse en casa? Mientras muchos imaginan esta etapa descansando en un sillón o viendo pasar las horas, Silvia y Sergio tomaron una decisión que les cambió la vida para siempre: dejaron atrás el estilo de vida tradicional, transformaron un viejo colectivo en una casa rodante de lujo y desde hace más de un año hacen de la ruta argentina su verdadero hogar.
Oriundos de Rosario, esta pareja decidió soltar las ataduras de la rutina para salir a buscar atardeceres y paisajes sin fecha de regreso. "Estamos más apacibles, más relajados, menos nerviosos", contó Sergio en una emotiva charla con el canal de YouTube Crónicas del Cambio – De Música Rutera. Para ellos, el verdadero lujo no es acumular cosas, sino coleccionar horizontes: "Eso es lo que tiene esta vida: vos elegís dónde y con quién estar", asegura Silvia con una sonrisa.
De repuesto para camiones a la casa rodante de sus sueños



La historia detrás de este motorhome tiene un toque de casualidad y bastante ingenio. Todo empezó cuando Sergio compró un colectivo Mercedes-Benz 1215 modelo 1995 con la idea original de usarlo para repuestos de sus camiones, en una época donde conseguir neumáticos era un verdadero dolor de cabeza.
Sin embargo, Silvia vio más allá y le propuso una idea transformadora: ¿por qué no convertirlo en una casa rodante para pasear en las vacaciones? La chispa encendió rápido y pronto llegó la pregunta clave que lo cambió todo: “¿Y si nos vamos a viajar permanentemente?”.
Ella, docente jubilada, y él, listo para “autojubilarse”, no lo dudaron. Con las manos en la masa y la ayuda de uno de sus hijos —que es herrero—, diseñaron y construyeron cada rincón del interior. Apenas dieron la última pincelada, encendieron el motor y salieron a rodar.
Autonomía sobre ruedas: tecnología y sustentabilidad en cada kilómetro

Para viajar sin preocupaciones y acampar en plena naturaleza —ya sea frente a un lago patagónico o al pie de las montañas—, equiparon el colectivo con tecnología de vanguardia y autonomia total:
Energía solar limpia: Equipado con 4 paneles solares de 450W, un inversor de 3.000W (con picos de 5.000W) y dos baterías de litio de 200 Ah.
Comodidades del hogar: Heladera inverter de uso doméstico, lavarropas, aire acondicionado y cocina completa.
Viaje sustentable: Un depósito de 500 litros para agua potable, sistema de aguas grises y un baño seco para cuidar el medioambiente en cada parada.
“Aprendimos a vivir más livianos”

Vivir en la ruta también es un aprendizaje constante de desapego. Al principio, Silvia quiso armar las valijas con casi todo lo que tenía en su casa fija, pero el tiempo y los kilómetros le enseñaron que la felicidad no pesa.
"Todo lo que no se usa, se baja", sintetiza Sergio entre risas. Durante meses descubrieron que podían vivir plenamente con un par de mudas de ropa y lo esencial, dejando atrás el consumismo y la necesidad de acumular.
Hoy, cuando vuelven puntualmente a Rosario, sienten que su verdadera casa sigue estando en los caminos. "Es nuestra casa", concluye Silvia, resumiendo el espíritu de una elección donde la libertad es la máxima recompensa: "Vos podés elegir el patio, podés elegir los vecinos… todo".
¿Querés conocer más sobre la historia de Silvia y Sergio y ver cómo quedó su motorhome por dentro?
Mirá la entrevista completa en Crónicas del Cambio – De Música Rutera en YouTube
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