
Un turista alemán vino a Rada Tilly a hacer un voluntariado y conocer la Patagonia
Barbi Cárcamo


La segunda parada de su aventura es Rada Tilly, donde decidió sumarse como voluntario en el Hostel Backpackers, un alojamiento que desde hace ocho temporadas recibe viajeros de todo el mundo a través de plataformas como Workaway, Worldpackers y Wwoofing. En este espacio, el intercambio es simple: varias horas de colaboración diaria a cambio de alojamiento, comida y, sobre todo, la oportunidad de compartir con personas de distintas culturas.
En Backpackers, Julián se integra al funcionamiento cotidiano del hostel. Aprende el uso del software de recepción, ayuda con la limpieza, arma camas, acompaña tareas en la huerta y también participa en pequeñas intervenciones artísticas que aportan color y personalidad al espacio. Son actividades pensadas para que cada voluntario se sienta parte de una comunidad que no solo trabaja: también convive, cocina, comparte historias y crea lazos que muchas veces se mantienen incluso después de seguir viaje.


Mientras se adapta al ritmo patagónico, Julián ya imagina su próximo destino. Su recorrido por la región recién empieza y lo entusiasma la idea de llegar al extremo sur del continente: “No tengo planes, solo la idea de ir a trabajar a Ushuaia en el futuro y en El Calafate”, dijo con la misma espontaneidad con la que comenzó este viaje.
Como tantos otros voluntarios que pasaron por el Hostel Backpackers, Julián eligió conocer la Patagonia desde adentro, con una experiencia cercana y verdadera. Y Rada Tilly, con su paz, sus playas extensas y su comunidad viajera que siempre abre las puertas, se convierte en una excelente primera estación antes de seguir rumbo al fin del mundo.


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