La chacra de Lago Puelo que se convirtió en un hotel boutique en homenaje a su papá

Antonella Brozzoni tiene 38 años y hace seis años, decidió convertir la chacra que desarrolló su padre en un hotel boutique, como una forma de homenajearlo. Linaje Hotel se encuentra al pie del Cerro Radal, en el ingreso a Lago Puelo. Allí hay almendros, nogales, avellanas, frutas finas y uvas que dieron forma a los primeros vinos del lugar. Una crónica con historia y el legado para potenciar el turismo y honrar la tierra.
Exclusivo Me Gusta Patagonia21 de junio de 2026Fredi CarreraFredi Carrera

WhatsApp Image 2026-04-20 at 10.02.04 (2)

“Soy de Lago Puelo de toda la vida, nacida y criada acá”, dice Antonella Brozzoni mientras recorremos el enorme predio donde se encuentra Linaje Hotel Boutique, aquel lugar donde creció y pasó la mayor parte de su su vida. Estamos en Cerro Radal, a pocos metros de la Ruta provincial 45 y unos pocos más de la 40, aquella ruta famosa que recorre gran parte de Argentina. En el aire se respira naturaleza, mientras el paisaje ofrece una postal única entre grandes árboles y cordillera.

“Esta es la chacra donde crecí”, dice Anto con orgullo. “Y después que partió mi padre decidimos hacerla un hotel boutique también para homenajearlo, a él le gustaba mucho recibir visitas y gente y tuvimos esta idea”.

20260614_102116
Antonella Brozzoni nació y creció en Lago Puelo, el lugar donde ahora impulsa un hotel boutique de primer nivel. Foto: Fredi Carrera.

Humberto era italiano y llegó a la Argentina junto a su familia, escapando de la guerra, como muchas familias de inmigrantes. En Buenos Aires se dedicaban a juntar cartones y la actividad terminó convirtiéndose en una fábrica, un negocio del papel. Eran otros tiempos; a Humberto le fue bien y, un día, decidió invertir en aquel lugar que un amigo le recomendó.

“Mi papá cuando le empezó a ir bien, empezó a invertir y se vino para la Patagonia. Un amigo le dijo ‘mirá, este lugar es una buena oportunidad, me hizo acordar a tus pagos’ y vino y empezó a plantar”.

En ese entonces, Lago Puelo no era lo que es hoy: un sinónimo del turismo en la Cordillera de Chubut y la antesala del famoso pueblo de El Bolsón. Así, Brozzoni llegó a la Patagonia y comenzó a plantar sus propias plantas en una tierra bondadosa y fértil.

“Él era un apasionado de la naturaleza y de las plantas, también de las especies raras. Por suerte, tenía muy buena mano y era muy estudioso, así que, bueno, comenzó a plantar diferentes especies. Acá hay secuoyas, árboles característicos de California. Mi hermana, que tenía 10 o 12 años, todavía se acuerda perfecto del día que él la plantó. También tenemos lavanda, frutales, ciruelos, manzanas, frutos secos, avellanas, nueces, fruta fina, uvas y, como justamente vino de la guerra y supo lo que era pasar hambre, plantó muchas castañas, porque en Italia se consumen mucho por el alimento y porque era barato, así que lo primero que plantó fueron castañas. Hay un montón cerca de los avellanos y los almendros. Pero es un parque hermoso, todo mérito de él porque son cosas que plantó hace muchísimos años”.

WhatsApp Image 2026-04-20 at 10.01.18 (1)
Humberto plantó diferentes plantas y frutales en el predio. Foto: Archivo personal.

Como cuenta Anto, siempre fueron anfitriones y, cuando falleció su padre, entendió que una buena forma de darle vida al lugar era construyendo un hotel boutique donde la gente pudiera disfrutar ese entorno único y maravilloso. “Siempre recibíamos a familiares y amigos que venían de otros lugares a visitarnos y todos quedaban maravillados con el lugar y querían volver. A nosotros, con mi papá, nos gustaba que la gente viniera, nos visitara y conociera nuestro lugar. Sobre todo, lo que el trabajo y todo lo que plantó, y una vez que él no estuvo más estuve pensando mucho en qué hacer. La alquilábamos por día, y la gente venía por dos días y se quedaba por una semana: no podían creer la naturaleza y la paz que había, así que, pensando y hablando con un amigo arquitecto, me dijo ‘¿por qué no hacés un hotel boutique?’ y empezamos muy chiquitos, con cuatro habitaciones.”

Linaje hoy cuenta con seis habitaciones y una cabaña. El predio tiene un total de 20 hectáreas y el paisaje tiene una zona agreste donde hay una laguna, el bosque nativo y las pinturas rupestres que hay en un callejón. Es un paraíso que se complementa con una hermosa pileta para disfrutar en verano y un espacio de descanso donde reina la tranquilidad.

Captura de pantalla 2026-04-22 180844
Vista aérea de Linaje Hotel Boutique: Foto Fredi Carrera. 

Su papá, hace 20 años, también plantó uvas: aquellos racimos que, en los últimos años, dieron lugar a un nuevo proyecto del emprendimiento: el viñedo del hotel.

“Crecí en una familia donde el vino siempre estaba en la mesa para compartir. Mi papá, como buen italiano, valoraba mucho el vino y, hace unos 20 años, plantó unas uvas criollas. Un día vino el enólogo y me dijo: ‘¿por qué no probás hacer vino?’. Y probamos; nos fue más o menos bien, pusimos algunas plantitas y hoy tenemos los resultados: un vino joven que tiene mucho para crecer, que recién está empezando y que tiene potencial”.

Antonia tiene Chardonnay y Merlot. El año pasado cosechó 40 kilos de uva. Sin embargo, en su segunda cosecha superó los 220 y los 180, respectivamente. Los vinos fueron presentados el pasado abril, en un encuentro que reunió a productores, especialistas y amantes del buen beber, entre ellos Andrés Rosberg, Leandro Completa y Alejandra Bidaseca, y los enólogos Camilo de Bernardi y Darío González Maldonado, mentor técnico del proyecto.

Captura de pantalla 2026-04-22 175925
Los vinos de Lago Puelo. La presentación se realizó en Linaje Hotel Boutique. Foto: Fredi Carrera.

Tuvimos el privilegio de participar en ese evento, invitados por la vinoteca Musters. Antonella presentó cada uno de sus vinos: “Capra”, un Chardonnay fresco que rinde homenaje a su hija, y “Genaro Ismael”, un Merlot joven que lleva el nombre de su hijo menor, nacidos de las plantaciones que ella misma inició en 2021. En ese marco, también se presentaron los vinos de Casa Redonda Wines y Bodega Adamow, mostrando el potencial que tiene Lago Puelo en materia vitivinícola.

El vino es parte de lo que ofrece el hotel. Con orgullo, Antonia dice que todo lo que da el lugar luego llega a la mesa de los huéspedes, incluso la lavanda que se cosecha en febrero y que, en el destiladero de la universidad, se convierte en aceite puro que luego es utilizado en los productos de Linaje.

“Eso es lo que buscamos ofrecer. Además de la experiencia, tratamos de asegurar a nuestros huéspedes la calma, la naturaleza y el confort; que encuentren todo eso en este lugar, pero también todo lo que ofrece Lago Puelo: el Parque Nacional, la gastronomía, la producción local, cabalgatas y kayak. En la Comarca Andina tenemos muchas cosas para que vengan a visitarnos”.

tarifapileta-scaled

Mientras recorremos el predio, nos encontramos con el gallinero, los perros que acompañan el camino y el viñedo. Anto se siente orgullosa. “Para mí fue maravilloso crecer acá; de hecho, yo me fui a estudiar, conocí otros lugares, pero elegí formar mi familia acá y que mis hijos nazcan en este lugar porque es hermoso. Somos muy afortunados de vivir en este lugar que, todos los días, todas las estaciones, tiene algo distinto para ofrecernos. Vivimos del turismo y, a veces, es difícil. El invierno pasado no tuvimos nieve; este año, con el tema de los incendios, fue muy agotador, frustrante y difícil poder seguir con nuestros lugares, pero seguimos apostando al turismo. Así que estamos volviendo a armarnos, sabiendo que el potencial que tenemos para desarrollar es enorme. Para mí este lugar es un paraíso; estoy agradecida y orgullosa del lugar que creó mi padre y de poder continuar viviendo acá y, sobre todo, que la gente conozca y comparta el lugar en el que yo crecí”, sentencia la mujer que busca continuar el legado de su padre, en aquel paraíso en que plantó su vida. 

Te puede interesar
Lo más visto
parece-arabia-pero-esta-en-la-argentina-el-desierto-de-dunas-gigantes-donde-se-puede-hacer-sandboard-y-es-ideal-para-un-viaje-foto-turismo-fiambala-3ZK5C3JY55DQDPL4S5QCFUWTBA

Médanos de Fiambalá: el desierto de dunas gigantes de Catamarca donde la aventura se vive entre la arena y el cielo

Barbi Cárcamo
Modo Viaje29 de julio de 2026
Hay paisajes que parecen sacados de otro continente, pero están mucho más cerca de lo que imaginamos. En el oeste de la provincia de Catamarca, un inmenso mar de arena sorprende a quienes llegan por primera vez: los Médanos de Fiambalá, un escenario natural que recuerda a los grandes desiertos de Medio Oriente y que se convirtió en uno de los destinos más fascinantes del norte argentino.