
Rada Tilly inicia el avistaje de ballenas sei en Punta Marqués y avanza la investigación científica
Barbi Cárcamo


La ballena sei es el tercer rorcual más grande del planeta, solo superado por la ballena azul y el rorcual común. Se encuentra en peligro de extinción: según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se estima que existen alrededor de 50.000 ejemplares en todo el mundo. Tras casi un siglo de intensa caza comercial, la población comenzó a recuperarse en los últimos años, gracias a la prohibición de su captura. Como resultado, hoy es posible volver a observar esta especie en nuestras costas.
El primer registro reciente de la ballena sei en Punta Marqués data de 2013, cuando personal de la reserva comenzó a divisarla. Desde entonces, el área se ha convertido en un punto clave para la investigación y el avistaje terrestre. Este fenómeno motivó a investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud (FCNyCS) de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) y del CONICET, con apoyo del municipio de Rada Tilly, a iniciar estudios sistemáticos sobre la especie.


El equipo de investigación está liderado por Mariano Coscarella y Marina Riera, y lo integran también Santiago Fernández, Ailén Chalcobsky, los estudiantes Jeremías Galaz, Francisco Yakimovicz y Keila Asenié, junto con Daniel Lucchetti, piloto de drones. En 2023, lograron colocar por primera vez dispositivos de rastreo satelital con el financiamiento del programa Pristine Seas de National Geographic.
Gracias al avance de los estudios, que incluyen censos aéreos, se sabe que las ballenas sei comienzan a llegar a fines de octubre y permanecen hasta abril o mayo, meses en los que se observa la mayor concentración. Esta regularidad ha llevado a considerar este período como una incipiente “temporada de ballenas”, con potencial para futuros avistajes embarcados.
A diferencia de otras especies, la ballena sei habita mar adentro, por lo que su cercanía a la costa en el golfo San Jorge es un fenómeno excepcional. Esta característica también dificulta su estudio, lo que hace aún más valiosa la información que se está recopilando. “Uno de los puntos de concentración, entre los meses de abril y mayo, es frente a Punta Marqués. La hipótesis de porqué se concentran en este área es la disponibilidad de alimento. Son animales que se mueven libremente miles de kilómetros por eso este área es súper específica”, explicó Coscarella.
Los registros muestran que las ballenas se alimentan principalmente de bogavantes durante su estadía. Uno de los grandes interrogantes que los científicos buscan responder esta temporada es hacia dónde migran luego de abandonar el golfo. A diferencia de la ballena franca, que llega a Chubut a reproducirse en invierno y luego se traslada al sur a alimentarse, hay indicios de que la ballena sei podría migrar hacia el sur de Brasil. Este año, la investigación se enfocará en determinar su posible zona de reproducción.
Durante esta campaña se prevé la colocación de diez nuevos dispositivos de rastreo satelital, algunos similares a los del año pasado y otros de tecnología más avanzada. Para ello, se sumará un especialista de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), quien colaborará en la instalación de estos equipos, desarrollados recientemente en Japón y empleados por primera vez en esta especie.
Otro de los objetivos de esta temporada es evaluar la respuesta de los animales a la aproximación de embarcaciones, con el propósito de establecer recomendaciones para futuras actividades turísticas de avistaje. Esta línea de investigación cuenta con el respaldo del Ministerio de Turismo de Chubut y será clave para el desarrollo de normativas específicas.

Sobre el Área Natural Protegida Punta Marqués
Con 39 años de historia, el ANP Punta Marqués fue creado con el fin de preservar la colonia de lobos marinos ubicada al pie del acantilado. Desde entonces, ha expandido su alcance con la incorporación de un área marina y se ha consolidado como un espacio fundamental para la investigación de la ballena sei.
El proyecto cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Rada Tilly, el municipio de Comodoro Rivadavia, Pan American Energy, el laboratorio Genaris, la Fundación AZARA, la Universidad Maimónides y National Geographic.




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