
Falleció Norma Mazquiarán, la impulsora del turismo en Estancia Don José y una referente del rubro en Chubut
Fredi Carrera


Con profundo pesar, la comunidad de Río Mayo y el mundo del turismo rural este miércoles despiden a Norma Mazquiarán, el alma incansable detrás de Estancia Don José, el establecimiento que su familia tiene en Río Mayo, dedicado al turismo, la producción de agua de manantial en algún momento la crianza de guanacos para la confección de prendas con la lana de este animal bien patagonico.
Norma falleció en las últimas y diferentes instituciones la despidieron, entre ellas Fehgra Comodoro que publicó: "Desde la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica de la Patagonia Central expresamos nuestras condolencias por la partida de quien en vida fuera una gran referente e impulsora de la actividad turística de la región, habiéndose desempeñado, entre múltiples funciones, como secretaria de Turismo de la localidad de Río Mayo”.


Precisamente, Norma fue una referente en el pueblo que vivió parte de su vida. Junto a sus hermanos, transformó un legado familiar ganadero en un centro de agroturismo, donde la tradición patagónica se fusiona con la innovación y la hospitalidad. Su partida sin duda deja un vacío inmenso, y el recuerdo de su amor por la tierra.
Un sueño familiar que florece en la estepa chubutense
Ubicada a solo dos kilómetros y medio de Río Mayo, en la provincia de Chubut, la Estancia Don José es mucho más que un emprendimiento: es la historia viva de la familia Mazquiarán. Adquirida en la década de 1940 por José Mazquiarán, abuelo de Norma y un inmigrante español con espíritu pionero, la estancia se convirtió en el pilar de un linaje arraigado en la Patagonia.
Bajo la dirección de Norma, Juan José y Nelsón Edgardo, Don José evolucionó. Lo que comenzó como un establecimiento ganadero se diversificó, abriendo sus puertas al turismo rural y al desarrollo de proyectos innovadores que hoy la distinguen.
Ella fue una figura central en la transformación de la estancia. Hace un tiempo en diálogo con este periodista recordaba con cariño su infancia en el campo, una época de cabalgatas, caminatas y conexión con la naturaleza, que forjó su amor por ese paisaje indómito.
Una de las apuestas más audaces de la estancia, impulsada por la visión de sus hermanos, fue la creación de un criadero de guanacos. Nelson, su hermano, descubrió el valor incalculable de la fibra de este animal autóctono, más fina y valiosa que la de las ovejas. Así nació Guenguel, un emprendimiento que no solo produce fibras finas para prendas tejidas, sino que también se convirtió en un imán para el turismo, atrayendo a visitantes curiosos por conocer de cerca este innovador proyecto. Norma precisamente, atendía la tienda que Guenguel tenía en 9 de Julio y Rivadavia, allí donde se vendían las prendas y promocionaba el turismo, una decisión que a los 40 la llevó a estudiar la carrera en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Su objetivo era aplicar los conocimientos directamente en la estancia. "Fue una experiencia fabulosa, tuve de compañeros a hijos de compañeras mías de la secundaria. Fue muy linda porque todo lo que fui aprendiendo lo pude aplicar en el emprendimiento”, decía reflejando su compromiso con la excelencia y su deseo de ofrecer una experiencia inolvidable a los visitantes.
Su aprendizaje contribuyó a la profesionalización del agroturismo en la estancia, que hoy cuenta con diversas opciones de alojamiento, desde cabañas recicladas con encanto hasta modernos lofts, y un quincho-museo que narra la rica historia del lugar.
Otro pilar fundamental en la diversificación de la estancia, y que Norma ayudó a impulsar fue la producción de agua de manantial Orizon. Con un pH 8 alcalino y una composición mineral única, esta agua se ha posicionado como una de las de mayor crecimiento en el mercado regional y recientemente tuvo su primera exportación a Chile.
La Estancia Don José recibe a turistas de todas partes del mundo, quienes buscan la tranquilidad, la belleza natural y la autenticidad que ofrece la Patagonia. Actividades como cabalgatas, pesca de río, caminatas, safaris fotográficos, y las experiencias únicas que ofrecen Guenguel y Orizon, hacen del lugar un destino imperdible para los amantes del turismo rural.
Norma dedicó su vida al emprendimiento. Creía firmemente en el valor de la tierra, el trabajo y el legado inmigrante. Pero además, para ella, Estancia Don José era el lugar de encuentro familiar, un espacio donde el amor por el lugar, la dedicación y la hospitalidad se percibían en cada detalle. Es que como decía, orgullosa, “Don José es nuestro lugar de encuentro. Todos hacemos lo mejor para que ese lugar se mantenga lo mejor posible y eso se percibe con el turismo”.




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