
La joven de la Patagonia que se animó a soñar y vivió la experiencia de trabajar en un refugio de montaña en Italia
Barbi Cárcamo
Un viaje sin retorno
Desde hace cuatro meses, Lula se encuentra en Italia, aunque su viaje comenzó en 2022, cuando dejó su ciudad natal, Comodoro Rivadavia, en busca de nuevas experiencias. Su primera parada fue España, donde trabajó en diferentes oficios, principalmente en la gastronomía, uno de sus mayores intereses. Pero el deseo de explorar más allá de Europa la llevó a tomar una decisión impulsiva: aplicar a una Working Holiday Visa para Nueva Zelanda. Sin un conocimiento previo del país ni del idioma, decidió aventurarse en esta nueva etapa sin miedo a lo desconocido.


Cuenta a Me Gusta Patagonia que "No tenía mucha idea de dónde era Nueva Zelanda ni qué iba a hacer. Fue de un momento al otro, me dijeron la idea y dije ‘ok, me voy’". La experiencia fue un choque cultural importante: una lengua que no dominaba y costumbres totalmente distintas a las que había experimentado en España. Sin embargo, el destino la sorprendió y terminó encontrando una comunidad de sudamericanos que hicieron que su adaptación fuera más fácil. Además, en Nueva Zelanda conoció a Samuele, su compañero de vida con quien ha continuado viajando desde entonces.

Un deseo de niña
El deseo de recorrer el mundo siempre estuvo presente en su vida. Desde pequeña, le decía a su madre que quería viajar, aunque en ese momento era solo un sueño lejano. Sin embargo, la pandemia de Covid-19 terminó siendo el detonante que la impulsó a concretar su plan. Durante el confinamiento Lula se encontraba en Buenos Aires, pero debido a todo lo que conllevaba la pandemia, tuvo que volver a Comodoro, donde comenzó a tramitar la ciudadanía italiana, un proceso que le abrió las puertas a Europa y le facilitó la movilidad por distintos países.
“Claramente se puede también viajar sin eso, pero era como un privilegio, una oportunidad; dije ‘se me están abriendo las puertas muy fácil, tengo que aprovecharlo’ porque siempre lo quise hacer”, afirma. A pesar del temor inicial y las incertidumbres, se lanzó a la aventura sin demasiada planificación. Así fue como, casi sin darse cuenta, su vida se transformó en un constante ir y venir entre distintos lugares, trabajando en empleos temporales que le permitieran ahorrar para seguir conociendo el mundo.

Su destino favorito entre tantos
A lo largo de estos años, Lula ha recorrido varios países: España, Italia, Francia, Suiza, Marruecos, Tailandia, Indonesia, Vietnam, Nueva Zelanda; pero si tuviera que elegir uno como su favorito, ese sería Vietnam. "Fue increíble, hice un viaje en moto del sur al norte, una cultura alucinante, gente cálida, amable. Si tuviera que instalarme en algún lado, probablemente elegiría Vietnam", confiesa. Otro destino especial ha sido Italia, donde pudo conectar con sus raíces y conocer a su familia materna, que la recibió con los brazos abiertos “estando acá en Italia me he ido a conocer a mi familia, de la familia de mi abuela, en el sur de Italia, fueron 50 personas que me recibieron”.
A pesar de que todavía no se ve estableciéndose en un lugar fijo, es consciente de que en algún momento llegará el momento de hacerlo. "Sé que en algún momento voy a decir ‘ok, Lula, hay que encontrar un lugarcito’, pero por ahora quiero seguir conociendo. Tengo buena salud, tengo la capacidad de adaptarme a cualquier trabajo, así que siento que tengo que aprovecharlo", reflexiona.

Su más reciente aventura
Lula trabajó en un refugio en las montañas de Italia. Durante dos meses, ella y su compañero, Samuele, se encargaron de la cocina en un refugio cercano a Roma. Con un flujo constante de visitantes, principalmente familias y montañistas, su jornada comenzaba a las 6 de la mañana y terminaba a las 10 de la noche. El trabajo en el refugio era desafiante ya que, además de cocinar, debían realizar tareas físicas como subir comida y bajar la basura por caminos de montaña. A pesar de las dificultades, ella nos explicó que la experiencia fue enriquecedora y valiosa, y está emocionada por repetirla en otro refugio el próximo verano. "Es un trabajo duro, pero la vista y el ambiente en la montaña hacen que valga la pena", comentó.

El desafío de su estilo de vida
Si bien viajar es una experiencia enriquecedora, también tiene sus desafíos. La barrera del idioma, la incertidumbre de no saber qué viene después y la adaptación a distintos tipos de trabajos son algunos de los obstáculos que ha enfrentado. "En Nueva Zelanda, al principio, el inglés fue difícil. Al no hablar bien el idioma, los trabajos que conseguía no eran los mejores. Pero con el tiempo, todo se fue acomodando", explica.

Además, ha tenido que desempeñarse en trabajos exigentes físicamente, como cosechar frutas bajo el sol durante largas jornadas. "No eran trabajos fáciles. No cualquiera puede estar diez horas bajo el sol recogiendo kiwis o con la espalda agachada cortando uvas", relata. Pero al igual, ve cada experiencia como un aprendizaje y un medio para continuar con su estilo de vida. “Me siento afortunada en el lugar donde estoy porque y también una privilegiada de poder elegir tener esta vida, porque también no soy una persona que desconoce lo que pasa en la vida real, que hay gente que ni siquiera se lo podría permitir”.
El regreso a casa
Después de tres años de estar lejos, Lula y su compañero han decidido regresar a Sudamérica. Su próximo destino es Perú, donde se encontrará con su madre para recorrer juntos Machu Picchu y otros sitios emblemáticos. Luego, continuarán su viaje por Bolivia y el norte argentino hasta llegar a Comodoro Rivadavia. "Nadie sabe que voy a volver, pero bueno, ahora se van a enterar", dice entre risas.
Su regreso será también una oportunidad para reencontrarse con amigos y con la ciudad que la vio crecer. "Extraño mucho la movida cultural de Comodoro. Cuando estaba allá, organizaba eventos, ferias, fiestas electrónicas. Me sorprendió la cantidad de gente interesada en esas propuestas. Espero que todavía se sigan haciendo", comenta.

Al dar un consejo para aquellos que aún no se animan a viajar, no titubea en su respuesta: “nunca va a llegar el ‘momento perfecto’. Muchas veces esperamos tener todo resuelto antes de tomar decisiones como viajar o hacer algo que queremos, pero el tiempo pasa rápido y ese momento no llega. Si tenés la posibilidad, no dudés en aprovechar, porque la vida no para. La vida sigue, y si no lo hacés ahora, ¿cuándo?”.
Lula no lo sabe con certeza qué le espera en el futuro, pero tiene claro que quiere seguir explorando el mundo mientras tenga la posibilidad. Con cada país visitado, cada trabajo realizado y cada cultura descubierta, Lula Romagnoli sigue construyendo su historia, observando al mundo como un libro abierto y que ella está dispuesta a leer cada una de sus páginas.


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