
Salinas Grandes: el secreto mejor guardado entre cuatro provincias argentinas



A tan solo 180 kilómetros al norte de Córdoba Capital, emerge una joya escondida entre las provincias de Córdoba, La Rioja, Catamarca y Santiago del Estero: la Reserva de Usos Múltiples Salinas Grandes. Con más de 200.000 hectáreas, este desierto blanco parece sacado de otro mundo. Sus suelos reflejan siglos de historia geológica y humana.
Donde la tierra cuenta su historia


Hace miles de años, una falla tectónica permitió que el antiguo fondo marino filtrara sus minerales hacia la superficie. El resultado es un suelo saturado de cloruro de sodio, que durante años fue y sigue siendo fuente de trabajo e insumo industrial. A su alrededor, florecieron pueblos como San José de las Salinas, Lucio V. Mansilla y Totoralejos, entre otros. Estas comunidades son testigos vivientes del vínculo entre la sal y la cultura local.
Un paisaje que hipnotiza

Caminar sobre las Salinas es atravesar un océano blanco. El suelo es frágil, húmedo y a veces traicionero. Pero el verdadero espectáculo está en el cielo: atardeceres de fuego, cielos estrellados infinitos, y una luna que, cuando se llena, convierte la noche en un lienzo inolvidable. Cada estación tiene su ritmo: en verano, las temperaturas alcanzan los 45 ºC durante el día y caen en picada al anochecer, marcando un contraste tan crudo como bello.
Un refugio que late en el corazón del desierto

En medio de este salar, aparece lo impensado: el Refugio de Vida Silvestre Monte de las Barrancas, un bosque seco que resiste y florece. Aquí habita una sorprendente diversidad: suris, flamencos, gatos de monte, lampalaguas, y árboles como el chañar, quebracho blanco, mistol y algarrobos, entre otros. El acceso está regulado y protegido: solo se puede ingresar con permisos especiales emitidos por la Secretaría de Ambiente de Córdoba, y siempre en compañía de un guardaparques.
Cómo llegar sin perderse (ni enterrarse)
Desde Córdoba Capital, se debe tomar la Ruta Nacional 9 hacia el norte. Luego del cruce con Jesús María, se sigue por la Ruta 60 hasta Deán Funes. A unos 40 km de Quilino, aparece el ingreso a San José de las Salinas. Pero atención: no intentes entrar al salar en vehículo. El terreno puede ser engañoso y muchas ruedas han quedado atrapadas en su suelo arcilloso.


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