
Alerta Naranja en Comodoro: El Desafío del viento para las aviones y la decisión de aterrizar o desviarse
Fredi CarreraEl viento en la Patagonia no es solo un fenómeno meteorológico; es un protagonista constante que define la vida y la logística en la región. En Comodoro Rivadavia, cuando se activa la alerta naranja por ráfagas intensas, una de las actividades que puede verse afectada es la aérea. Sin embargo, la realidad indica que a pesar de las turbulencias pocas operaciones deben desviarse de la ruta o aterrizar en otro aeropuerto, tal como pasó en las últimas semanas. Pero, ¿cómo y quién decide si un avión puede aterrizar o despegar en medio de este escenario?
Para explica el complejo protocolo que garantiza la seguridad, consultamos a Aníbal Ricartz, piloto instructor, despachante de aeronaves y meteorólogo, quien explicó a Me Gusta Patagonia cómo opera el sector ante el desafío del viento.
La primera clave, según Ricartz, es que las líneas aéreas no solo se ajustan a la reglamentación aeronáutica, sino que a menudo implementan políticas de operación más restrictivas para el factor viento.


La decisión final de realizar un vuelo es un proceso técnico y mancomunado: la aerolínea cuenta con un despachante operativo que tiene la misión de analizar minuciosamente las condiciones meteorológicas. Esta información es crucial para que, en conjunto con el Capitán de la aeronave, se tome la decisión final que prioriza, ante todo, la seguridad.
Cuando la meteorología se torna adversa, los preparativos van más allá de la simple cancelación. Ricartz señala una medida estratégica fundamental: la posibilidad de llevar combustible extra.
Esta carga adicional permite al avión sortear las condiciones complejas. Por ejemplo, ante ráfagas muy fuertes que dificulten la maniobra, el combustible extra otorga al Capitán la autonomía necesaria para intentar una o más veces aterrizar de forma segura, o incluso desviarse a un aeropuerto alternativo si fuese necesario. Sin embargo, esta estrategia depende intrínsecamente de las políticas operativas de cada línea aérea.
Comodoro: El Ángulo del Viento es la Clave
En Comodoro Rivadavia, el viento impone una particularidad que lo vuelve un factor crítico: su orientación respecto a la pista. Según el experto, existen dos escenarios:
Viento Orientado a la Pista: Cuando la ráfaga llega de frente o por detrás, no suele generar mayores inconvenientes para la operación.
Viento Desviado: El gran desafío se presenta cuando el viento incide en un ángulo de entre 30 y 45 grados desviado de la orientación de la pista. Este ángulo no solo lo vuelve más fuerte, sino que lo transforma en un viento arrachado y turbulento. Es precisamente este efecto el que puede superar el límite de viento de costado que la aeronave está obligada a respetar por seguridad, generando las demoras o cancelaciones. Si bien los aviones modernos están diseñados para soportar las turbulencias en vuelo, la maniobra final de aterrizaje requiere condiciones dentro de los márgenes de seguridad.
Finalmente, Aníbal Ricartz recuerda que la alerta naranja también impone cambios en las operaciones terrestres del aeropuerto. En días de viento extremo, muchas veces no se utilizan las mangas de abordaje debido a sus propias limitaciones estructurales. Esto obliga a extremar las precauciones en la circulación de personal, vehículos y pasajeros en la plataforma del aeropuerto.
Ante una alerta naranja, la regla de oro sigue siendo la misma: la seguridad aérea no es negociable, y la coordinación entre el meteorólogo, el despachante y el piloto se convierte en la única forma de dominar, hasta donde es posible, al indomable viento patagónico.


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