Molle Verde: un rincón comodorense y una pasión por la gastronomía que narra la esencia de la Patagonia

Molle Verde, el proyecto que el reconocido chef y gastrónomo Pablo Soto gestó durante años, se convirtió en un emblema de la gastronomía de cercanía y origen en la Patagonia. Ubicado en una casa histórica de Kilómetro 3 en Comodoro Rivadavia, se trata de un lugar discreto, pero cargado de alma, que abre sus puertas todos los días para recibir a quienes buscan algo más que una simple comida. Esta es la historia de Pablo y su sueño.

Exclusivo Me Gusta Patagonia29 de noviembre de 2024MaxiMaxi

Pablo-Soto

"Cuando empecé a estudiar gastronomía, entendí que se trata de contar lo que somos, lo que tenemos", comparte Soto a Me Gusta Patagonia, mientras relata cómo se inició su camino hacia el uso de productos locales como los mejillones de Camarones, el cordero de Río Mayo o la trucha de Sarmiento. "Molle es el medio para contar nuestra identidad a través de un plato, de una historia, de un producto".

De sueño a realidad: el nacimiento de Molle Verde

Aunque el restaurante lleva apenas dos años abierto, la idea de Molle Verde comenzó a germinar en 2014. El nombre, inspirado en el árbol típico de la región, acompañó a Soto en diversos proyectos hasta que encontró su hogar en una casa Ypefiana del año 1949. "Cuando las cosas se hacen realidad, te dan espacio para generar más sueños", reflexiona el chef, quien ahora vive un presente que define como el mejor de su vida: está por casarse y pronto será padre.

Soto-MolleVerde

En este rincón de Comodoro, cada plato cuenta una historia. Desde las chuletas de cordero de temporada hasta los pescados blancos de Camarones, todo lo que se sirve en Molle Verde tiene un origen trazable y un respeto absoluto por los productores locales.

Para Pablo, la cocina es una manera de rendir homenaje al entorno. Entre sus platos favoritos destaca el cordero en todas sus variedades: borrego, capón y cordero joven. "El sabor de la carne está influido por lo que las ovejas comen: tomillo silvestre, algarrobillo. Todo eso realza el plato de forma natural", explica.

Molle verde comida

Otros tesoros del menú incluyen la centolla, que “no admite copias, se come fresca o no se come”, y los langostinos de Comodoro, que siempre llegan al restaurante tras una cuidadosa selección. 

Todo este concepto de gastronomía de cercanía, nació en Europa y allá cada pueblito está pegado uno al lado del otro. Nosotros acá en la provincia de Chubut y en Patagonia, cuando hablamos de cercanía, obviamente hablamos de un par de kilómetros más lejos, ¿no? De todas maneras nos sentimos vecinos de nuestros pueblos”, señala el gastrónomo.

Molle-verde-interior

Más que un restaurante: una experiencia completa

Molle Verde no es solo un lugar para comer. Su diseño incluye espacios como una galería para cenas al aire libre, un jardín de invierno ideal para reuniones íntimas alrededor de una salamandra, y un futuro minimercado que promete poner al alcance del público los productos frescos y artesanales que son parte del alma del lugar.

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"La idea siempre es ofrecer algo auténtico, como cuando lo compartís en el quincho de tu casa", explica Soto. Además, el proyecto que prevé la generación de un futuro minimercado busca visibilizar a los productores locales, un eslabón esencial en esta cadena que conecta la tierra con la mesa.

Un reflejo de pasión y compromiso

En cada detalle de Molle Verde, desde los platos hasta los proyectos por venir, late la pasión de Pablo Soto por narrar historias a través de la cocina. "Todo esto es por un sueño", dice emocionado y conteniendo lágrimas, sabiendo que este proyecto es mucho más que un restaurante: es un puente entre las tradiciones patagónicas y quienes buscan saborearlas.

Si visitas Comodoro Rivadavia, no puedes pasar por alto el placer de explorar la experiencia única que Molle Verde tiene para ofrecer. Gastronomía, cercanía y el sabor auténtico de la Patagonia te esperan en cada bocado.

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