
Viajan por el mundo y una charla en una estación de servicio los trajo a Comodoro
Barbi Cárcamo


Recorren el mundo a bordo de su Traffic 91. Su proyecto, llamado "Vivir Nómade", los ha llevado a descubrir paisajes y personas inolvidables. En su travesía por la Patagonia, hicieron una parada en Comodoro Rivadavia, ciudad que los sorprendió gratamente y donde se quedaron más tiempo del planeado.
"Iba a ser realmente de paso y nos terminamos quedando dos semanas porque quedamos encantados con la ciudad y la gente que conocimos", cuenta Martín. Lo que comenzó como una coincidencia en una estación de servicio en Sierra Grande, terminó en una estadía inolvidable gracias a la hospitalidad de Pablo, Paula y sus hijas, quienes los recibieron en su hogar.



"Nos encontramos con gente maravillosa. Estuvimos mucho con la familia de Pablo y Pau, con sus hijas Bianca y Malena. Nos hicieron sentir parte de su vida y nos mostraron la ciudad con mucho cariño", relata Alejandra. Entre los lugares que visitaron, mencionan el Cerro Viteau y otros rincones de Comodoro que los sorprendieron.
La pareja inició su aventura con un sueño claro: llegar hasta Alaska. "Nos motivó las ganas de conocer, pero también de tener tiempo para nosotros. Sentíamos que la vida no podía ser solo levantarse a las seis de la mañana, cumplir un horario y trabajar, tiene que haber algo más", explican. Desde entonces, han aprendido que no se necesita mucho para vivir. "Nuestra casa es nuestra Traffic, nuestra perrita y lo esencial".

Antes de comenzar con la aventura, Alejandra trabajaba de Administrativa Contable y Marín de Seguridad, y admiten que la decisión no fue fácil y que costó procesar el cambio, “Dudamos, pero hoy en día estamos acá y estamos muy contentos”.
Para sustentar su viaje, han explorado diversas formas de trabajo. "Hoy por hoy tenemos nuestro canal de YouTube en constante crecimiento, hacemos artesanías y gestionamos redes sociales", detallan. A lo largo del camino, han descubierto habilidades y oportunidades que les permiten continuar su travesía.
Antes de llegar a Comodoro, recorrieron diversos puntos de la costa atlántica argentina, como Mar del Tuyú, Mar del Plata, Sierra de los Padres y Necochea. También pasaron por Puerto Madryn, donde pudieron disfrutar de la Playa Paraná y sus paisajes. Ahora, con la llegada del otoño y las bajas temperaturas, han decidido seguir su viaje hacia el norte, atravesando Santa Cruz y continuando por la ruta que los llevará, con el tiempo, hasta su gran destino: Alaska.

Si bien tenían planeado llegar a Ushuaia, el clima los hizo cambiar de rumbo. "Ni se les ocurra ir a Ushuaia con este frío", les advirtió Pablo. Por eso, en lugar de bajar más al sur, decidieron subir rumbo a Alaska. "No tenemos prisa, queremos que el viaje dure lo que tenga que durar", afirman.
Entre los recuerdos que se llevan de Comodoro, destacan la calidez de su gente y la inmensidad de sus paisajes. "Nos vamos encantados, aunque el viento fue todo un desafío. No estamos acostumbrados a esas ráfagas", dicen entre risas. Una de las noches que pasaron en la estación de servicio de Ureca vivieron una experiencia inusual: "Nos agarraron ráfagas de 120 km/h, fue como estar dentro de una licuadora".
Martín y Alejandra invitan a quienes sueñan con viajar a animarse. "Si tienen sueños, hay que buscarlos. La vida es una y hay que vivirla". Su historia es un recordatorio de que el mundo está lleno de sorpresas y de que, en cualquier rincón del camino, se pueden encontrar personas dispuestas a abrir sus puertas y corazones.
Instagram: Vivir Nómade




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