
Se enamoró del mar en Comodoro y hoy lidera el Campeonato de nado en aguas abiertas
Barbi Cárcamo
Ezequiel Muñoz llegó a Comodoro Rivadavia desde Buenos Aires con la idea de probar suerte. Se había recibido de guardavidas, y la búsqueda laboral lo trajo a esta ciudad costera que, sin saberlo, cambiaría su vida. “Comodoro Rivadavia es una ciudad que me dio lo que es el amor hacia el mar”, dice con una sonrisa, mientras observa la costa que tantas veces ha recorrido nadando.
Hoy, Ezequiel es uno de los referentes del nado en aguas abiertas en la Patagonia. No solo lo practica, sino que además es el organizador del Campeonato Nacional de esta disciplina en la región. En su sexta edición, la competencia reunió a más de 130 nadadores de toda Argentina. “La verdad que es un orgullo poder ser un punto de encuentro para muchos nadadores que practican esta disciplina”, comenta.


El evento, que se desarrolló a lo largo del día domingo, ofreció 4 distancias: 500, 1000, 2000 y hasta 4000 metros de nado en aguas abiertas. “Hoy estamos viviendo una fecha nacional nadador de agua fría. Es la sexta temporada”, explicó a Me Gusta Patagonia durante el desarrollo de la competencia.
Entre los participantes hubo representantes de Buenos Aires, Neuquén, Córdoba, Trelew, Rawson, Puerto Deseado, Sarmiento, Puerto Madryn, Santa Cruz, y hasta una nadadora de Colombia, quien lamentablemente no pudo asistir esta vez debido al temporal que obligó a suspender la jornada anterior. “No me quiero olvidar de ninguna localidad”, dice Ezequiel.

El instructor, por otro lado, explicó que Comodoro, por su particular geografía costera, resulta ideal para este tipo de actividad. “Por lo general en la costanera de Comodoro Rivadavia el mar se forma prácticamente como una pileta, entonces, es un lugar central para este tipo de actividades”, detalla.
Muñoz, también destacó lo importante que fue el trabajo que se hizo para que la gente se acerque cada vez más al mar. En ese sentido, destacó el trabajo de los guardavidas que trabajaron mucho para garantizar la seguridad de quienes inician las actividades acuáticas. A esto se sumó el crecimiento de los deportes náuticos, como el kayak, el SUP y el nado en aguas abiertas. “Antes éramos pocos. Primero, por el costo de los trajes de neopreno; segundo, porque no estaba tan difundido. Hoy, todo eso cambió. Creció un 90% en comparación con años anteriores”, asegura.
Incluso la pandemia tuvo su impacto positivo: las clases diarias que se dictaban en la costa durante ese período despertaron el interés de muchas personas que luego se sumaron a la actividad.
Y si bien le cuesta elegir un solo aspecto de esta actividad, hay una sensación que destaca por sobre todas: “la comunión que se forma uno con el mar, con el agua, es una sensación única que se les recomiendo a todos. Si no sabés nadar y tenés ganas, nunca es tarde para comenzar. Empezá en pileta, hacé tus primeras brazadas y a medida que vas aprendiendo la técnica, ya podés dar tus primeras brazadas en el mar y aconsejo que lo hagan porque es una actividad muy linda y un compañerismo increíble”.


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