
La gallineta austral: un tesoro oculto de los juncales patagónicos
Barbi Cárcamo


Durante más de seis años, el grupo liderado por el biólogo Emanuel Galetto trabajó pacientemente en los juncales del Cañadón Caracoles. Usando cámaras trampa y técnicas de marcaje, lograron recopilar datos inéditos que fueron recientemente publicados en la revista científica Acta Zoológica Lilloana.
Entre los hallazgos más destacados, se descubrió que la gallineta tiene dos ciclos reproductivos por año, uno en primavera y otro en verano. Esto abre nuevas oportunidades para su conservación, ya que aumenta sus posibilidades de recuperación poblacional. Además, el estudio sugiere que una parte de la población permanece en la región durante el invierno, mientras que otra podría migrar, un enigma que aún está por resolverse.



El trabajo también confirmó qué condiciones ambientales necesita esta especie: humedales con abundante vegetación nativa, presencia constante de agua y sin especies invasoras. De hecho, en zonas donde se recuperó el ambiente natural —como en la Estación de Campo “El Unco”, donde se restauró el cauce del agua y se retiró el ganado— la gallineta volvió a aparecer y a criar a sus pichones.
Sin embargo, no todo son buenas noticias. La fragmentación de los humedales, el sobrepastoreo y la presencia de especies exóticas como el visón americano siguen siendo amenazas serias para su supervivencia.

Este redescubrimiento es una invitación a mirar más de cerca nuestros humedales patagónicos. Esos paisajes aparentemente silenciosos están llenos de vida. La gallineta chica, con su canto agudo y su andar oculto entre los juncos, es solo una muestra del tesoro natural que aguarda a quienes se animen a explorar estos rincones únicos del sur argentino.


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